Des-espero

Y de repente otra vez asustados de encontrarse jugando como
niños ven el reflejo desfigurado de su monstruosidad.


La bolsa se rompe y una rosa marchita dentro de la botella
de cristal cae y deja un reguero de pétalos y vidrio pulverizado.
Yo no puedo ser tu amante porque un amante no traiciona,
no escupe en la cara y te besa la mejilla para luego apuñalarte
la espalda. Puedo ser tu amante porque tengo la capacidad
de perdonarte los peores horrores. Te busco con el afán
de mis caricias tratando de encontrar tu alma y al no hallarte,
escarbo con las uñas el pavimento para desentrañar
el alivio de tu cuerpo.

David Márquez