Poema a mi hermano muerto

Los muertos no crecen son memoria detenida
Tendría 16 años si contara con relojes esta ausencia
pero aún tiene 2 , sigue con las manos sucias
No recuerdo las palabras inventadas por su lengua pequeña
Ni el olor exacto de su pelo dormido
no recuerdo porque la infancia es neblina
Pero tengo una idea muy pulida de él
ajustada a mis propios amores y abismos

Llevo una tumba conmigo
un ataúd diminuto atado al pecho
Agradezco su muerte
me arrojó ante la vida
me mostró el otro lado del jardín y de la risa
Me enseñó que algo arde
que algo sangra
que algo jamás va a curarse
Aprendí que el dolor no solo está en las rodillas raspadas
y en los globos que revientan en el cielo.

Alejandra Lerma